“Sin Pena ni Gloria anuncio de Fortuño”
por Solón

Se volvió a repetir la historia. El grupo de Fortuño cometió el mismo error que cuatrienio tras cuatrienio cometen los partidos políticos, asegurar que miles de militantes acudirán a sus eventos y a la hora de la verdad solo hay 4 gatos.
Bueno, como mencionamos, en esta ocasión el protagonista de la tragicomedia lo fue Fortuño. Los alcaldes que lo endosan se habían llenado la bocota diciendo que esperaban 20,000 penepés en Aguadilla, para respaldar a Fortuño en su predecible anuncio de que aspirará a la gobernación.
Pero según se acercaba el día del anuncio, entre los mismos “lideres estadistas”, aparentemente iban disminuyendo los ánimos, pues comenzaron a reducir dramáticamente el número de seguidores que esperaban que acudieran a la actividad. Al punto que horas antes de llevarse a cabo el “impactante” anuncio la legisladora Jennifer González se atrevió a decir que 3,000 soplapotes que se pararan bandera en mano frente a la tarima, era un número aceptable. ¿Aceptable? O sea 17,000 menos de lo que habían dicho días antes. ¡Bendito esa da vergüenza ajena!
Una vez ocurrida la actividad, la cual tampoco contó con la participación de Carlos Romero Barceló, ni del juez Baltasar Corrada del Río como habían indicado, no ha pasado nada de nada. Solamente que fueron el hazme reír de los Rossellistas.
Mientras el alcalde de Aguadilla jura y perjura que lograron aglutinar 12,000 personas, lo cierto es que la llamada “Guagua de Fortuño” o tiene la emergencia puesta o al momento está esbielá.
El pobre Fortuño, quien al igual que el gobernador no goza de ningún carisma, no pudo haber realizado su anuncio en peor momento. Para su desgracia días después de su “concurrida” celebración, se determinó que Rosselló era “inocente” del sonado caso de la pensión. De esta forma Fortuño volvió a pasar desapercibido, Rosselló no tan solo volvió a ser visto por muchos como victima, sino que nuevamente logró controlar todos los medios de comunicación. Y Fortuño…bendito con el rabo entre las patas tratando de evitar que los pasajeros de su guagua se monten en el Cadillac de Rosselló.