
Empanadillas, hamburgers, pollo frito, pizza, hot dogs, raviolis “Chef Boyardee” y refrescos son los principales integrantes de la dieta de los niños en Puerto Rico. Ya no hay Dios que haga que un menor coma vianda con bacalao ó arroz, habichuelas y fricasé de pollo, eso es prácticamente un insulto. Y los resultados de esta fabulosa dieta ya se están viendo. Pues estudios demuestran que durante los últimos años ha ido en ascenso el número de niños diabéticos ó con problemas de colesterol e hipertensión, entre otros.
La nutricionista del WIC, Nydia León, expresó durante una vista pública celebrada en el Capitolio que el 40% de los niños beneficiarios de ese programa son obesos. O sea que de 133,512 que se benefician del mencionado programa 49,400 menores de entre el primer y el quinto año de vida están en sobrepeso ó son obesos. Obviamente los padres son los culpables pues son los responsables del cuidado de sus hijos. Pero esa cifra ofrecida por León demuestra lo mal orientado que están la mayoría de los padres boricuas con relación a la dieta que deben seguir sus hijos. Un niño gordo no es sinónimo de un niño saludable, sino todo lo contrario.
Hoy día hay familias que solo pisan la cocina para calentar en el microondas la comida que le sobró del “fast foods” o para calentar un Hot Pocket, porque cocinar comida nutritiva es cosa del pasado gracias, entre otras cosas, a la invasión en los medios de comunicación de campañas publicitarias de cuanto “fast foods” existe, y claro estos para capturar la atención de los niños se inventaron las flamantes loncheritas o cajitas felices, llámenle como le llamen pues cada negocio le tiene su nombre, lo cierto es que cada una de ellas lo que contiene es cualquier porquería de hamburger o cartón con sabor a pollo y por supuesto un entretenido juguetito, al que le hacen más caso que a la porquería de combo que le compraron sus padres. Los adultos por salir del paso se detienen en cualquier “fast foods” ordenan 4 porquerías y se van detrás del muchacho para se coma un riquísimo y “nutritivo” hamburger con grasientas papas cundías de “trans fat”, mientras éstos se deslizan por las chorreras que estratégicamente existen en las mayorías de los patios de esos restaurantes.
Pero no podemos dejar de mencionar otro importante factor, los ejercicios. Hoy día son pocos los niños que se ejercitan, ya sea practicando algún deporte o mediante juegos que consten de actividad física. Estos han sido desplazados gracias a los Playstations, PSP’s y otros juegos electrónicos. Ya los pequeños no saben ni tirar un trompo, ni jugar con un yo-yo, ni treparse a un árbol y con esa gordura asquerosa que llevan encima mucho menos pues prefieren quedarse sentados, prácticamente con callos en las manos, jugando cualquier juego electrónico. Ya no saben ni lo que es jugar de “tequeda” o de “esconder” o jugar tira y tápate…hemos permitido que eso sea cosa del pasado, por nuestra búsqueda absurda de seguridad en todo momento para nuestros hijos, estamos criando pichones de elefantes; Y se los digo, comer tanta porquería no esta muy lejos del hábito de fumar.
Mientras todo esto ocurre continúan los menores sufriendo por las negligencias de los adultos. Estos padres de niños obesos deben estar concientes de que lamentablemente sus hijos deben estar siendo motivo de burla en los centros de cuido o en las escuelas, en el caso de los que tiene más edad. Niños que desde temprana edad son ridiculizados y tratados con crueldad por otros estudiantes mal educados. Y así se inician los complejos y los problemas de autoestima. El problema ha seguido desarrollándose al punto de que prácticamente hemos perdido el control.
Dejemos de una vez la debilidad por los fast foods y comencemos a crear conciencia sobre la importancia que tiene para nosotros y nuestra familia contar con una buena alimentación.