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noticia del 9 de enero del 2007
Leer y Soñar
El gobierno de Aníbal, a través de la Primera Dama, ha movido cielo y tierra para fomentar en el pueblo puertorriqueño amor por la lectura. Yo desearía que tuvieran éxito, pero la verdad es que no es tarea fácil. Aplaudo que se fomente la lectura en los pequeños, pero en nuestra querida Isla del Encanto, eso nos entra por un oído y nos sale por el otro. El boricua, en su inmensa mayoría, relaciona la lectura con aburrimiento, y si quieren leer algo se compran una Vea o una Teve Guía y piensan que al menos están enriqueciendo su masa cerebral. Reconozco que existe la posibilidad de que por las anormalidades que a cada segundo hacen nuestros líderes políticos nos da terror leer el periódico, ver las noticias o escuchar AM., pero de eso se aprovechan ellos. Un pueblo sin educación es un pueblo dócil. Somos un pueblo que por no analizar los asuntos que nos aquejan, somos presa fácil de nuestros malintencionados políticos. Pero mientras todo esto sucede, la Primera Dama le lee la Cartilla Fonética a los menores que están hospitalizados, quienes en medio del dolor que los aqueja y los efectos de los medicamentos, les importa un pepino que alguien de Fortaleza vino con 15 guardaespaldas, 3 soplapotes, 8 fotógrafos y 6 camarógrafos a leerle las vocales o Caperucita Roja. Porqué si el interés es genuino hay que llamar a la prensa????? Ahhhh, porque si es confidencial no pueden usar esas fotos para la Plataforma de Gobierno que presentará el PPD en el 2008. El show está bien que se hiciera el día que se anuncio el proyecto “Lee y Sueña”, pero eso ya se hizo hace tiempo. Pero mientras la Primera Dama le lee a los pequeños enfermos “ Las Súper Aventuras de Cepillín”, el Departamento de Educación gastó parte de su presupuesto en comprar un libro que se usarían para ofrecerle educación sexual a los niños que parecía, según muchos, un capítulo del Kamasutra. Eso pasa por hacer las cosas a lo loco, por salir del paso, por decir que estamos haciendo algo, aunque ese “algo” sea un disparate. Obviamente favorezco que se ofrezca educación sexual en las escuelas, pero con libros que vayan de acuerdo a la edad de quienes los van a leer y el encargado de la educación este preparado. Mientras el gobierno gasta miles, quizás millones, en comprar un libro que ahora no van a utilizar, las escuelas siguen patas arriba, sin pupitres, sin maestros y sin papel de baño. Definitivamente ante éste cuadro sólo nos resta leer y soñar...
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